“Mi papá ha muerto, ¿está en el cielo?”, le pregunta un niño llorando al Papa

Francisco visita la parroquia de san pablo de la cruz en un barrio romano

El Santo Padre asegura que “el pecado siempre envejece y cansa el corazón”

José Manuel Vidal

El Papa abraza a Emanuele

Pidamos al Señor la gracia de que la alegría no nos impida creer

Visita del Papa a la parroquia romana de San Pablo de la Cruz, en un barrio de la periferia. Antes de la eucaristía, el párroco había elegido a unos cuantos niños, para que le hiciesen preguntas al Papa. Uno de los elegidos, era Emanuele, que, cuando le llegó su turno, se puso a llorar desconsoladamente, tapándose la cara, todo avergonzado. Lo que le iba a preguntar era: “MI papá, que ha muerto, está en el cielo?”.

El Papa-párroco le pidió que se acercase, con esa suavidad y ese tacto tierno de abuelo. El niño se acercó entre llantos y sollozos. El Papa lo abrazo, lo arropó y, durante unos minutos le preguntó por qué lloraba.

Tras la conversación, Emanuel regresó a su sitio, con los demás niños, un poco más calmado y el Papa comenzó su catequesis, tras pedirle permiso al niño, para contar su confidencia.

“Quizá todos nosotros podríamos llorar como Emanuele cuando tenemos un dolor como tiene él en el corazón. Él lloraba por el papá. Ha tenido el coraje de hacerlo delante de nosotros”, dijo el Papa.

Y contó, en pocas palabras, que el niño le había hablado de las bondades de su padre y le había preguntado: ¿Está en el cielo?.

“Qué hermoso que un hijo diga que su papá era bueno. Bello testimonio de aquel hombre para que sus hijos puedan decir de él ‘era un hombre bueno’. Si ese hombre ha sido capaz de tener hijos así, es verdad que era un gran hombre”, añadió.

“Aquel hombre no tenía el don de la fe, no era creyente, pero ha hecho bautizar a los hijos. Tenía el corazón bueno. Y él (Emanuele) tenía la duda de que el papá, al no ser creyente, no pudiese ir al cielo”.

Y Francisco, dirigiéndose a los niños, les preguntó: “Pero, ¿cómo es el corazón de Dios delante de un papá así?, ¿cómo les parece a ustedes?. Un corazón de papá. Dios tiene un corazón de papá”.

“Y delante de un papá no creyente que ha sido capaz de bautizar a los hijos, de darles esa grandeza a los hijos, ¿ustedes piensan que Dios sería capaz de dejarlo lejos de ti (Emanuele)? ¿Piensan eso?”

“¿Dios abandona a sus hijos cuando son buenos?”, preguntó. Los niños respondieron que “no” y Francisco le dijo al pequeño: “Bueno Emanuele, esta es la respuesta”.

“Dios seguramente estaba orgulloso de tu papá, porque es muy fácil que siendo creyente se bautice a los hijos; que siendo no creyente, bautizarlos. Y seguramente esto a Dios le ha gustado mucho”.

“Habla con tu papá, reza a tu papá. Gracias Emanuele por tu valentía”, concluyó Francisco.

Después, entró en la iglesia, para celebrar la eucaristía. Y recordó a los fieles, en una homilía imporvisada, que “es menos peligroso tener la verdad de la Resurrección en la mente que en el corazón”, porque “el pecado siempre envejece”.

Algunas frases de la homilía del Papa

“Los discípulos sabían que Jesús había resucitado. Lo había dicho María Magdalena y Pedro lo había visto”

“Sabían que había resucitado”

“Pero quella verdad no había entrado en su corazón”

“Sabían, pero dudaban. Preferían tener aquella verdad en la mente. Es menos peligroso tener una verdad en la mente que en el corazón”

“Estaban reunidos y apareció el Señor. Primero, se asustaron y pensaron que era un fantasma”.

“No, tocadme, ved las llagas…soy yo”

“¿Por que´dudaban?”

“Hay una palabra en el Evangelio que nos da la explicación: Porque por la alagería no podían creer”

“Era tanta aquella alegría…no podían creer que fuese posible tanta alegría”

“La alegría que lleva Cristo”

“Nos pasa, cundo nos dan una buena noticia…”

“No podían dejar pasar la verdad que veían al corazón”

“Ésta es la renovada juventud que nos trae el Señor”

“Acostumbrados a envejecer con el pecado. El pecado siempre envejece y cansa el corazón”

“Perdemos la fe en Cristo resucitado”

“Sí, está vivo, pro en el cielo”

“Juan, en al segunda lectura: ‘Si alguno pecó tenemos un abogado ante el Padre”

“El Resucitado nos rejuvenece”

“El Cristo que quiere defendernos, el abogado”

“Pidamos la gracia de creer que Cristo está vivo y resucitado”

“Si creemos esto, lo demás es secundario”

“Cristo está vivo y resucitado en medio de nosotros”

“Si no lo creemos, no podremos ser buenos cristianos”

“Pidamos al Señor la gracia de que la alegría no nos impida creer”

“Es siempre la alegría que nos hace jóvenes”

“Pidamos la gracia de ser una comunidad alegre”

 

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